A nombre del tiempo (y mío), ¡gracias!
Si la teoría científica de la sociedad, después de un
análisis inexorablemente objetivo de la realidad, llega a determinar la
existencia de la lucha de clases, ¿mediante qué artificio se puede pretender
que los periodistas no deben simpatizar con ésta o con aquella clase, que deben
ser “neutrales” frente a sus luchas? Es hasta ridículo hablar de “un deber de
independencia hacia los lectores”, puesto que “ningún ser viviente puede dejar
de colocarse al lado de una u otra clase tan pronto haya comprendido la
relación mutua entre ellas; no puede dejar de alegrarse con el éxito de esa
clase, ni dejar de sentir amargura por sus fracasos; no puede dejar de sentir
indignación contra los que se manifiestan hostiles a ella” (Lenin).”
Camilo Taufic, Periodismo y lucha
de clases, Chile, 1973.
De un tiempo a la fecha
Pedro se rapa la cabeza
Sus pelos son como flechas
Camina con mallas verdes
Duerme con chamarra negra
Dicen que por las noches vuela
Todos ven al cielo con terror
No es un moco ni un avión
Son Campanita y Peter Punk
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